Última actualización: 20.11.19

 

A pesar de ser una herramienta muy utilizada por algunos adiestradores caninos y por personas que buscan controlar y callar a su perro, lo cierto es que el uso del collar antiladridos supone un castigo cruel para el animal; además, desencadena efectos secundarios que afectan de forma negativa y amenazan con su integridad.

 

Conoce el funcionamiento y los tipos de collar antiladridos

Se trata de un collar que integra en su diseño una caja equipada con sensores de vibración, los cuales son capaces de detectar el ladrido del perro, en cuyo caso emite un estímulo eléctrico, vibración y/o señales acústicas, con el fin de disuadir al animal para que deje de ladrar. A medida que aumenta la frecuencia de los ladridos, podría aumentar la intensidad del estímulo eléctrico y para ello, algunos fabricantes ofrecen collares que pueden ajustarse en potencia; siendo los 6 voltios, la potencia promedio de estos productos.

En cuanto a los tipos de collar, existen varios modelos según su funcionamiento. Comenzando con los collares que emiten descargas eléctricas, estos productos cuentan con un mecanismo que se sitúa sobre la garganta del canino y a través de dos dientes metálicos (que deberán hacer contacto con la piel), envía la descarga eléctrica. En algunos casos esta descarga puede regularse en intensidad; la idea es que el perro al sentir la descarga eléctrica deje de ladrar.

Así mismo, existen los collares de ultrasonidos. En estos casos, se emite un sonido desagradable y agudo, el cual molesta el sensible sentido auditivo del perro y lo disuade a dejar de ladrar. Igualmente, tenemos el collar de citronela, un accesorio para perros que dispone de un sistema que detecta los ladridos y envía contra la garganta un chorro de líquido con olor a limón, lo cual resulta desagradable e incómodo para el animal.

Otro sistema un poco menos agresivo y alternativo, es el uso del bozal antiladridos, este producto ofrece un diseño elástico que se pone en el hocico del perro y se ajusta lo suficiente para impedir que el canino ladre. En este caso, el animal deberá ser adiestrado para beber y comer con este bozal.

 

 

¿Es realmente eficiente? Entérate de los efectos secundarios

Actualmente no existen pruebas que avalen su efectividad, por lo que no es un producto con una comprobada eficacia; así como tampoco es un producto recomendado para incentivar un buen comportamiento en el perro. Por esto, muchas personas en la web, han dejados sus comentarios y opiniones negativas acerca de este collar.

Al tratarse de una herramienta de castigo muy negativa, lejos de controlar los ladridos y educar al animal, desencadena comportamientos inadecuados y no permite al perro entender lo que ocurre cuando recibe la descarga eléctrica; ya que para él, ladrar es su forma natural de expresarse. Por otro lado, no es recomendable ni seguro, dejarlo solo por mucho tiempo con el collar puesto.

Según los expertos y de acuerdo a la Sociedad Protectora de Animales, el collar antiladridos ocasiona efectos secundarios que podrían causar serios problemas de comportamiento; entre ellos destaca la agresividad, miedo, incomprensión, ansiedad, rechazo, malestar, estrés, nerviosismo e incluso en los perros que ya padecen estrés o ansiedad, el uso de esta herramienta perjudica y agudiza su estado.

Por esto, lo mejor es acudir a un profesional experto en conducta canina y no tratar a nuestras mascotas con productos poco confiables. Además, debemos tener presente que el refuerzo positivo, es el mejor método de “castigo”.

 

¿Te molestan los ladridos de tu perro? Aprende qué hacer

Al igual que otros animales emiten sonidos para comunicarse, los perros también lo hacen a través del ladrido. Muchas veces ladran para tratar de decirnos algo, por ejemplo, para indicarnos la presencia de un extraño; por lo que lo mejor es analizar las causas de sus ladridos y buscar una solución en manos de un educador canino. Siempre existen alternativas para solucionar este problema, sin necesidad de llegar a utilizar instrumentos que maltratan y hacen daño; en cuyo caso estaremos hablando de crueldad animal.

Cuando un perro queda solo en casa, se siente abandonado y sufre la separación de su dueño, por lo que tiende a ladrar. También lo hacen cuando observan otros animales del entorno (como una ardilla o un gato); así mismo, cuando llegan visitas a casa y son personas extrañas para él. En todo caso, son situaciones tratables y se solucionan con las recomendaciones y pautas que ofrecen los profesionales en este ámbito. La idea es evitar comprometer la integridad física y la salud del perro.

Por otro lado, podrás investigar en la web información valiosa que podría ser de gran utilidad. Así mismo, los paseos y la actividad física diaria con tu mascota son una excelente alternativa para ayudarle a liberar su estrés, su ansiedad y a mejorar su comportamiento y relación con las personas.

 

 

Situaciones de crueldad animal

Ante todo, cabe destacar que los perros son animales inteligentes, sociables, fácilmente adiestrables y que muchos los consideran “el mejor amigo del hombre”; por lo que debemos respetarlos como seres vivos y cuidarlos, ya que ellos nos brindan su compañía y amor incondicional. Sin embargo, lamentablemente existen personas que no piensan de este modo y que están a favor del castigo y de algunas medidas extremas, para corregir este comportamiento.

Uno de los métodos inhumanos y crueles que nunca deberías usar para hacer callar a tu perro, es el de la extirpación de las cuerdas vocales. Esta mutilación (cordectomía) se realiza en un procedimiento quirúrgico, donde le retiran al perro parte del tejido vocal, con la consecuente pérdida de sangre y dolorosa recuperación.

Así mismo, existen adiestradores que recomiendan gritar al animal y dar golpes a algún objeto, con el fin de generar mayor ruido y hacerle entender al perro quien es el que manda, lo que tampoco es beneficioso ni da resultados a largo plazo.

Por esto, en el caso de que necesites mantener a tu perro en silencio debido a cualquier circunstancia, la opción más viable y segura para él, es usar uno de los mejores bozales (En este enlace puedes encontrar algunas opciones de compra) disponibles en el mercado, a fin de que no represente riesgo ni peligro para su salud; un modelo cómodo y que no cause ansiedad ni estrés al animal.