Última actualización: 19.04.21

 

El gato siamés no sólo es una de las razas más elegantes entre los felinos pequeños, sino que también es de las más antiguas. Actualmente, los siameses son muy populares en los hogares alrededor del mundo, ya que se consideran afectuosos e inteligentes, aunque es verdad que demandan cierta atención del dueño.

 

La mayoría de los historiadores coinciden en que los gatos siameses tuvieron su origen en el antiguo reino de Siam, en el Sudeste Asiático, más específicamente lo que hoy conocemos como Tailandia. En un principio, las únicas personas que podían tener un siamés en casa eran los miembros de la familia real, quienes lo apreciaban y admiraban, ya que se consideraba un animal puro y sagrado

 

Variedades de siameses

En líneas generales, el gato siamés es muy fácil de diferenciar de otras razas, ya que tiene el cuerpo bastante alargado. Además, la cara, la cola y las patas son oscuras, por lo que estos puntos contrastan con el lomo claro, además, tiene los ojos de un azul intenso. Sin embargo, en la raza de los siameses podemos distinguir dos variedades; el moderno y el tradicional, también conocido como thai. Este último se caracteriza por tener una estructura redondeada y es más pequeño, mientras que el moderno tiene el cuerpo delgado y la cara afilada en forma triangular.

Podríamos hablar de una tercera variedad, que es el gato balinés. Se trata de una especie de siamés de pelo largo, que tiene todas las características antes mencionadas, excepto por su manto, que recuerda el de la raza angora. Sin embargo, actualmente es considerada una raza aparte, aunque sigue emparentada con los siameses.

En cuanto al pelaje, hay 4 colores básicos. Está el marrón oscuro, que es el clásico siamés con puntos muy oscuros en la cara, la cola y las patas, mientras que el achocolatado es más claro, con un tono café con leche. Por su parte, el gato siamés gris tiene puntos azulados, mientras que el siamés blanco incluye puntos lila y es el más claro de todos.

Personalidad de los siameses

Los siameses son gatos cariñosos con sus dueños, además, suelen ser curiosos, ágiles y muy juguetones. Sin embargo, pueden ser algo temperamentales y celosos, por lo que es complicada la convivencia con un nuevo gato en la casa si ya está acostumbrado a ser el centro de atención. Por norma general, el gato siamés bebé se puede adaptar mejor a los cambios que el adulto.

El gato siamés tiene buen carácter, en general. De hecho, se puede comportar bastante sociable con las personas que visitan la casa. Sin embargo, para estar felices, los ejemplares de esta especie exigen mucho más que solo comida para gatos. Les gusta pasar todo el tiempo con el dueño, por lo tanto, cuando se quedan solos durante muchas horas tienden a sentir angustia, por lo que en algunos casos adoptan una conducta destructiva. Por esta razón, no es una raza recomendable para una persona que pasa la mayor parte del día fuera de casa, a menos que tenga otros gatos para que se hagan compañía.

En líneas generales, el gato siamés tiene un comportamiento amistoso con los niños, pero es importante que lo traten con mucho cuidado. En este sentido, depende de las instrucciones que los adultos les den a los pequeños de la casa para que se relacionen con su nueva mascota. Por ejemplo, en lugar de perseguir al animal, es preferible esperar que el gato se acerque al niño y le tome confianza.

 

La magia del gato siamés

En el reino de Siam, se creía que el gato siamés era portador de espíritus, de tal manera que cuando fallecía un personaje de alto rango, se colocaba uno de estos gatos junto a su cuerpo, ya que el animal podía recibir el espíritu de la persona. Así, el gato pasaba a ser el guardián del difunto y tenía una vida de lujos en un templo. 

Pero existe otra leyenda, donde los gatos siameses aparecen como protectores del rey de Siam. Según esta historia, los felinos vigilaban en los muros del palacio, y si algún enemigo quería hacer daño al rey, los gatos saltaban y arañaban al intruso, por lo tanto, también son considerados animales heroicos. 

¿Qué cuidados necesita un gato siamés?

La buena noticia es que los gatos siameses son muy limpios y minuciosos en cuanto a su higiene, de modo que no necesitan demasiados cuidados. Por ejemplo, no hace falta cepillarles el pelo más de 2 veces a la semana. Sin embargo, hay algunos consejos que resultan útiles si vamos a tener por primera vez un siamés en casa.

Hay siameses que se dosifican el alimento solos, pero siempre es bueno controlar su peso. Recordemos que se trata de una raza esbelta, por lo que sus patas no son aptas para soportar el sobrepeso. Por lo tanto, la dieta debe ser equilibrada, sin excesos pero con los nutrientes justos. 

Del mismo modo, es de gran importancia evitar la vida sedentaria, por lo que el siamés necesita ser educado firmemente en este sentido, es recomendable animarlo a jugar y hacer ejercicio. Pero eso sí, debes mantener siempre un trato educado, ya que no soporta los gritos ni las malas formas. 

 

Salud y expectativa de vida de los siameses

Generalmente, el siamés es un gato muy sano, sin embargo, como cualquier otra mascota, necesita sus controles médicos y sus vacunas. Asimismo, hay que estar atento a las enfermedades respiratorias, por lo que si ves que estornuda demasiado, es mejor llevarlo al veterinario. Con los cuidados adecuados, el promedio de vida de un gato siamés es de 15 a 20 años.

Por otro lado, la gata siamesa suele ser muy fértil y alcanza su madurez sexual entre los 4 y 6 meses de edad, esto quiere decir que se puede reproducir fácilmente a los 5 meses aproximadamente. El período de gestación dura 69 días y puede tener hasta 6 gatitos en una misma camada. Por esta razón, se recomienda la esterilización en caso de no tener capacidad para adoptar a la cría en casa.

 

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