Última actualización: 20.11.19

 

Los acuarios de agua fría y agua cálida no son uno mejor que otro, solo se trata de sistemas diferentes y en cualquiera de los casos, debemos comprometernos en brindar las condiciones y cuidados adecuados a fin de preservar en óptimas condiciones, la vida de peces y crustáceos que allí habiten.

 

Para los principiantes que se inician en el mundo de la acuariofilia, uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es el tipo de acuario que se desea instalar; ya que los requerimientos entre uno y otro modelo, podrían variar de acuerdo a las condiciones ambientales, el entorno donde se desea ubicar y el tiempo disponible para su mantenimiento y cuidado.

No obstante, el factor principal a considerar es el tipo de peces a incorporar, ya que dependiendo de ello debemos adaptar el ecosistema; la idea es recrear lo mejor posible su entorno natural. En este sentido, el agua del acuario juega un papel fundamental para la adaptación de las especies. Aunque muchos ejemplares sobreviven al cambio del agua, otros muy especializados requieren el control de parámetros, tal como el pH (acidez) del agua y el DH (la dureza).

Los acuarios se clasifican de acuerdo al tipo de agua que contengan. Por esto, existen los de agua dulce fría y los de agua salada; dentro de esta última encontrarás acuarios de agua salada cálida y acuarios de agua salada tropical. Siendo los de agua tropical uno de los mejores acuarios, gracias a que brinda espectaculares réplicas del fondo marino.

 

 

Acuario de agua fría

Estos acuarios se caracterizan por mantener la temperatura del agua baja, alrededor de los 18ºC; sin embargo, si es menor, los peces se ven obligados a reducir su actividad y a bajar su metabolismo a fin de no perder calor. Así mismo, necesitan de un buen sistema de filtrado que permita conservar las propiedades del agua y de esta manera, garantizar tanto la supervivencia de los animales como una óptima oxigenación.

Dado que su montaje y mantenimiento es menos complejo que otros acuarios, son una excelente opción para los principiantes en acuariofilia. El agua fría retiene más oxígeno y por ello, es recomendable introducir plantas acuáticas naturales, con un sustrato adecuado para que estas puedan realizar su proceso fotosintético y así contribuyan a oxigenar el ecosistema. Dentro de las especies vegetales, entre las más adecuadas para este tipo de acuario, se encuentra la Vallisneria, por su tolerancia a las bajas temperaturas.

Sin embargo, una clara desventaja que puede presentarse en estas peceras, es que en las regiones donde el verano suele incrementar la temperatura del agua, los peces podrían llegar a asfixiarse. Por esto, es conveniente que instalemos una columna de burbujas o aireador, a fin de aumentar el movimiento de la superficie del agua y ampliar la disponibilidad de oxígeno.

 

Conoce las especies que podrás incluir

Existen diversidad de peces que pueden albergarse dentro de este tipo de ecosistemas, entre ellos destacan las carpas koi (Cyprinus carpio) y las variedades de Carassius auratus, ya que son muy llamativos por su variedad de colores: rojos, azules, naranjas blancos o negros. A su vez, existen subespecies con características morfológicas distintivas, como es el caso del pez telescópico o el cabeza de león.

 

Acuario de agua salada cálida

Estos estanques albergan una gran biodiversidad de especies, desde peces, invertebrados, hasta cangrejos ermitaños e incluso plantas marinas de diferentes tipos. Sin embargo, son acuarios que requieren un cuidadoso control de parámetros, tanto físicos como químicos. Controlar la salinidad, el pH, la temperatura, la concentración de fosfatos y de nitritos, conlleva a un coste muy elevado. Así mismo, dada la complejidad en cuanto al mantenimiento y cuidado de algunas especies, es importante adquirir los accesorios y sistemas especiales en tiendas con personal calificado para una adecuada asesoría.

Por su parte, el acuario de agua salada tropical resulta una atracción desde el punto de vista decorativo, por albergar una gran variedad de corales, peces, gorgonias y crustáceos de colorido y fisonomías de inigualable belleza. Además, proporcionan a las personas amantes de los paisajes marinos, sensaciones placenteras y beneficios a la salud.

El acuario marino de agua salada cálida es recomendable porque no requiere estrictamente de un filtro de alto rendimiento, reactores de calcio, ni lechos fluidos, ya que no contienen corales, ni esponjas; además, las especies para este entorno son más robustas y resistentes. Entre los peces que se adaptan mejor a este tipo, se encuentran las damiselas, mariposas o payasos.

 

 

Acuario de agua dulce cálida

También existen acuarios de agua cálida y dulce, los que resultan más sencillos de mantener. Son acuarios que destacan por su riqueza de ornamento y son característicos de diferentes espacios, dada su belleza y atractivo para todo el público. Se distinguen por estar provistos de un sistema de calefacción que permite templar el agua fría y mantenerla a una temperatura óptima entre los 22º y 27ºC.

Entre las ventajas más resaltantes de los acuarios de agua cálida dulce, se encuentran la simplicidad en el montaje y la facilidad de mantenimiento, en relación con los de agua marina cálida. Por esto, no es necesario una experiencia previa y además, permiten introducir gran variedad de peces de formas y colores.

A pesar de que pueden albergar muchas especies, es indispensable tener cuidado en la introducción al ecosistema. En este sentido, debemos buscar ejemplares compatibles con la finalidad de evitar enfrentamientos, dado el carácter territorial y agresivo que manifiestan algunos de estos animales acuáticos.

Por otro lado, integrar plantas naturales acuáticas siempre será la mejor alternativa, ya que además de decorar, aportan un ambiente marino idóneo. De igual modo, contribuyen con el ciclo biológico del acuario y sirven de alimento y protección a muchas especies.

 

Mayor variedad de especies

Las tiendas destinadas al comercio de este tipo de fauna, pueden ofrecer una amplia selección de especies, desde los más resistentes que pueden tolerar variación de los niveles de pH y temperatura, hasta los más delicados con requerimientos y cuidados más específicos.

Dentro de los peces de agua cálida más comunes, se encuentran los Guppys, Mollys, Platys, Cebra, Arlequin, Guramy azul y Betta, entre muchos otros de gran colorido y dinamismo.