Última actualización: 19.08.22

 

Uno de los aspectos más característicos de los gatos es su pelo, tanto por sus colores como por sus diferentes texturas, en función de la raza. Por este motivo, resultan tan sorprendentes los gatos egipcios, que destacan precisamente por carecer de ese pelaje.

 

Aunque no es lo más habitual, lo cierto es que hoy día es posible encontrar un gato calvo o sin pelo. Hablamos del gato esfinge. Una raza cuyo origen no está demasiado claro, pero que tiene un aspecto y una personalidad diferente a las de los gatos convencionales. Si quieres conocer más detalles de ella, te contamos todo lo que debes saber en nuestro artículo.

 

Origen de los gatos sphynx

Los primeros datos relativos al origen nos llevan a los aztecas, que habrían tenido los primeros gatos sin pelo. Sin embargo, no hay muchas pruebas al respecto. Donde sí hay más certezas es en la aparición de los primeros gatos sphynx. Estos surgieron en Canadá en 1966, donde una gata doméstica pario un gato esfinge negro sin pelo, aunque obviamente entonces no tenía este nombre. 

A lo largo de los 70, aparecieron algunos ejemplares más de esta raza, usándose para criar. Esto llevaría a reconocer la raza en 1971. Hoy día, casi todos los tipos de gatos sphynx actuales proceden de estos gatos canadienses. Animales que, todo sea dicho, no tienen nada que ver con Egipto. De hecho, su denominación está relacionada más con su aspecto, que recuerda al de una esfinge por su porte e imagen.

 

El aspecto del gato esfinge

Lo que más llama la atención de estos animales es su falta de pelaje. Esto se debe a un defecto genético, que inhibe el crecimiento del mismo. Sin embargo, hay más detalles propios de la raza, como una musculatura más pronunciada o la forma triangular de la cabeza, con unas orejas sobredimensionadas. También es cierto que tienden a tener un color de piel más claro, precisamente por carecer de ese pelaje. Así que no es extraño encontrar un gato egipcio blanco, rosado o de cualquier otro tono. No obstante, la mayor rareza al respecto la tenemos en el gato egipcio azul, que constituye un animal muy llamativo y poco frecuente.

Por cierto, el gato egipcio con pelo no existe como tal. Este surge de una mezcla de un animal de cualquiera de las razas de gatos egipcios reconocidas con un gato con pelo convencional, lo que causa que su descendencia sí tenga pelo. Pero, en este caso, no estaríamos ante un gato egipcio puro, por así decirlo.

Carácter del gato esfinge

Cuando pensamos en el gato sphynx y su carácter, tal vez supongamos erróneamente que estos animales son poco sociales o que tienen un comportamiento más hosco que el de otras especies similares. Algo derivado de su particular aspecto. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Y es que una de las características propias de los animales de esta raza es que son alegres, cariñosos y muy leales a su dueño. Algo que los acerca a otras especies, como pueden ser los siameses. 

También son amistosos con otras mascotas y raramente tienen ataques de agresividad. Además, son bastante charlatanes, aunque su maullido no suele ser demasiado estridente. Finalmente, son animales muy inteligentes, que participan de los juegos que les propongas, aunque también pueden aburrirse si no tienen actividad. Algo especialmente importante en el gato egipcio bebé que por su corta edad, requiere de más entretenimiento.

 

La alimentación del gato esfinge

Aunque, por su aspecto, pueda parecer que el gato esfinge no necesita de mucho alimento, la realidad es justo la contraria. Esta especie tiene un metabolismo agresivo, lo que implica que requiere de grandes cantidades de comida para mantener su correcto funcionamiento. Como ventaja, esta raza apenas tiene problemas de obesidad, aunque sí conviene mantener bajo control las cantidades de alimento que le damos, así como espaciar estas a lo largo del día, para evitar posibles atracones.

Respecto del tipo de alimentación, esta sigue el principio básico de cualquier gato. Así que debemos combinar en la misma tanto alimento húmedo como seco o pienso. En este último tipo de alimentos, sí encontramos productos específicos para esta raza, que contienen los nutrientes que necesita para mantenerse sana y saludable. Respecto de la húmeda, cualquier alimento adaptado a su edad es adecuado para su dieta.

 

Los cuidados del gato sphynx

Llegamos a uno de los aspectos más importantes para los futuros dueños de un gato esfinge. Debido a su ausencia de pelo, estos están mucho más expuestos a las condiciones climáticas. Frente al poder refrigerante del pelo, que les protege del frío y les ayuda a eliminar el calor, esta especie usa para ello su piel. Por eso, es clave alejarlos de las temperaturas extremas y también del sol directo.

Para ello, tenemos diferentes soluciones. Cuando se trata del frío, no es mala idea recurrir a la ropa para gatos que tenemos en el mercado, con la que darles un extra de protección cuando el frío arrecia. También son útiles las hamacas para radiador o las mantitas calefactoras. Respecto del sol directo, conviene usar una crema solar para gatos adecuada, aunque es obvio que esta raza nunca debería salir de casa, ni estar muy expuesta al sol directo. Prueba de que los cuidados que requieren estos gatos son mayores a los de un animal convencional. 

Por cierto, si te preguntas cuánto vive un gato sphynx, lo cierto es que esta edad es variable y similar a la de un gato de raza convencional. En concreto, su edad varía desde los 10 a los 20 años, dependiendo de todo tipo de factores concretos.

Dónde encontrar gatos sphynx

Como última cuestión, hemos considerado interesante hablar de cómo conseguir uno de estos particulares mininos. Aunque siempre defendemos la adopción de mascotas, es cierto que encontrar un gato esfinge en una protectora es una rareza. Esto nos lleva a tener que recurrir al mercado para hacernos con uno de estos animales. 

Respecto de cuánto cuesta un gato egipcio, la cifra ronda los 600 a 700 euros, aunque puede incrementarse según la rareza del animal o su linaje. Pensemos que no es lo mismo un gato egipcio gris, más común, que uno azul, bastante más exótico.

 

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