Última actualización: 29.10.20

 

Todos los amantes y aficionados de la acuariofilia debemos saber los beneficios de un filtro interno, que puede ser de mayor o menores prestaciones dependiendo de tu presupuesto, pero por lo general tienen la misma función principal. No obstante, debes conocer las ventajas y desventajas de estos aparatos antes de elegir determinado modelo.

 

El filtro interior es el más tradicional y clásico sistema de mantenimiento para el agua, por lo que muchos usuarios lo consideran aún como el mejor filtro para acuario. Normalmente, viene incluido en el paquete de compra, compuesto por el acuario, calentador, líquidos acondicionadores y el filtro. No obstante, es muy fácil tener dudas en cuanto al funcionamiento del aparato, por consiguiente, hay que saber usarlo de forma óptima, ya que es un equipo necesario para favorecer la salud y prolongar la vida de los peces.

 

Beneficios

 

Funcionamiento principal

La función del filtro interno es absorber las impurezas del agua y proporcionar un mejor ecosistema para la vida en el interior del acuario, por lo que hay que tener en cuenta que no son aparatos para usar como accesorios, sino que responden a una necesidad básica del ecosistema acuático. No obstante, puedes conseguir algunos modelos avanzados, que además de realizar el proceso de filtrado común, también permiten una filtración química y biológica, recomendadas principalmente para las especies de peces delicadas o muy exóticas.

Para lograr un filtrado eficaz, el dispositivo utiliza un motor que pasa el agua a través de un sistema de esponjas que absorben la suciedad. En algunos casos, también incorporan compartimentos especiales que purifican el agua. Dependiendo del grosor de las esponjas y la amplitud de sus poros, la materia orgánica e inorgánica del agua queda atrapada en ellos, tales como excrementos de peces, desperdicios de comida y grava, que pueden producir algas y aguas turbias dañinas para la salud de los peces.

Oxigenación del agua

Sonará extraño hablar de oxigenación en el interior del acuario, pero es algo que tus peces te van a agradecer porque se esto depende su desarrollo. En caso de que el agua no tenga la cantidad necesaria de oxígeno, tus peces comenzarán a asfixiarse y se producirán malos olores en su interior. Puedes notarlo cuando boquean en la superficie y los caracoles se deslizan por el cristal del acuario tratando de encontrar oxígeno.

La oxigenación natural se produce con el movimiento del agua en la superficie, por consiguiente, si deseas que tu filtro realice esta función de forma automática, es necesario colocarlo cerca de la salida del acuario, de esta manera oscila y chapotea un poco para airear el agua. Esta es una función natural de los filtros externos, pero en el caso de los internos es importante una localización estratégica para que pueda producirse esta oxigenación. Sin embargo, al colocarlo cerca de la superficie, es posible que genere un poco de ruido, que dependiendo de tus preferencias podría resultar incómodo o relajante.

Adicionalmente, algunos peces necesitan más que la oxigenación del agua, o simplemente se sienten más cómodos con corrientes rápidas. Por poner un ejemplo, los llamados Cebritas, que son peces luminiscentes muy comunes en los acuarios por su vistosidad, disfrutan de atrapar alimentos y jugar en corrientes rápidas, que les permiten estar activos y entretenidos. Este efecto lo logran algunos filtros con mayor potencia, sin embargo, no debes generar aguas tan rápidas, sino solo lo suficiente para divertir a los peces.

 

No todas las bacterias son dañinas para el acuario

Las esponjas de los filtros son capaces de almacenar no solamente suciedad del acuario, sino también bacterias beneficiosas para tus peces, tal es el caso de las bacterias del nitrógeno, que intervienen en el paso de los restos proteicos y producen un entorno menos tóxico para los peces. En este caso, la filtración es biológica. Por otro lado, cuando debas limpiar las esponjas y no quieres eliminar las bacterias beneficiosas, debes lavarlas con la misma agua del acuario, ya que esta no tiene cloro en comparación a la del grifo.

Desventajas

 

Podrían ser más ruidosos de lo esperado

No todos los modelos tienen este inconveniente y depende sobre todo de la instalación del filtro en el interior. Por lo general, el montaje obliga a colocar el filtro cerca del cristal, lo que genera un ruido cuando el motor gira y golpea la superficie. Este sonido es semejante a un zumbido y podría pasar desapercibido en el hogar, pero cuando montas el rotor del filtro de forma incorrecta, el sonido podría llegar a ser insoportable, por esta razón, es necesario consultar detenidamente el manual de instrucciones y seguir las recomendaciones durante la instalación del equipo.

 

Acumulación rápida de bacterias

En comparación a los modelos externos, los internos necesitan supervisión y mantenimiento continuo, por lo que es recomendable retirar las esponjas y lavar después de 20 días aproximadamente de uso. En caso de que el filtro esté arrojando poca agua y el caudal haya bajado, quiere decir que la esponja está llena de sedimentos. Esto podría evitarse si tu filtro para acuario tiene un compartimento lo suficientemente grande para introducir material filtrante, como biobolas y carbón activado. Algunos modelos pudieran incluir este tipo de material con el paquete, pero por lo general pierden su funcionalidad rápidamente, por lo que se recomienda tener material de filtrado adicional para reemplazarlo llegado el momento.

De igual forma, si descuidas la limpieza del acuario es posible que las ventosas se endurezcan y acaben por desprender el filtro del cristal, quedando el aparato flotando sin control en su interior. Como precaución, es recomendable adquirir un juego de ventosas adicionales, que pueden ser adquiridas en tiendas de mascotas y no cuestan mucho dinero.

 

Ocupan espacio en el interior

Los filtros internos suelen ser dispositivos de dimensiones reducidas, sin embargo, en acuarios pequeños podrían restarle mucho espacio vital a tus peces, por lo que es importante localizarlos de forma estratégica, para que cumplan con su función a cabalidad pero que les brinden libertad de movimiento a tus peces. Además, si los colocas de forma inadecuada, es posible que rompan con la estética decorativa del acuario. En todo caso, puedes ocultarlos con plantas acuáticas y juguetes para los peces.

 

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