Última actualización: 09.12.19

 

Nuestro perro también puede ser atacado por virus, bacterias y parásitos. Tal es el caso de la Leishmaniasis canina, una enfermedad infecciosa, que si no es tratada a tiempo puede producir graves consecuencias en su salud, incluso la muerte, pero que puede prevenirse si nuestra mascota usa pipetas o collares antiparasitarios.

 

Esta enfermedad llamada Leishmaniasis o Leishmaniosis canina es del tipo infecciosa, siendo transmitida por un parásito microscópico conocido como Leishmania (su nombre científico es Leishmania infantum), a través de un mosquito del género Phlebotomus. Se puede producir tanto en personas como en animales, ya que el contagio se genera a través de la picadura del flebotomo. Este insecto tiene un tamaño menor a 4 milímetros y es de un aspecto similar a un mosquito, el cual una vez que ha picado a un animal o persona infectada se convierte en portador del parásito y transmite la enfermedad a otro huésped.

Según estudios especializados, esta enfermedad tiene una prevalencia aproximada del 70% en España en la actualidad, debido a que el mosquito se encuentra en casi toda la geografía nacional y en cualquier época del año, gracias a los efectos del calentamiento global. Pero durante los meses de mayo a octubre el mosquito es más abundante, produciéndose mayores riesgos de picaduras durante el amanecer o al atardecer del día. Aunque, también los riesgos de contagio pueden aumentar si nuestro perro se encuentra en la intemperie, en una zona húmeda y calurosa.

 

 

Características clínicas de la enfermedad

Los síntomas o signos clínicos de esta enfermedad son variables y dependen del grado de afectación del perro y en el lugar de localización del parásito, incluso hay ocasiones en donde el animal no presenta ningún signo de la infección, siendo muy tarde si no se hace un chequeo anual.

Según el veterinario Pedro Ruf, vicepresidente de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC) y también dueño de la Clínica veterinaria Arganzuela, los síntomas que comúnmente suelen presentarse en los canes son: la falta de apetito y vitalidad, pérdida de peso, los cuales son poco específicos para un diagnóstico preciso.

En la piel y el pelo, también se producen algunos síntomas, tales como pérdidas del pelaje alrededor de los ojos u orejas, tienen problemas para cicatrizar heridas, las uñas les crecen de forma descontrolada. Asimismo, se ven afectadas zonas como las articulaciones, lo que genera cojeras de forma intermitente y que en algunos casos son difíciles de controlar.

Pero en los casos más extremos se pueden ver afectados órganos como el hígado y los riñones, lo que agrava la situación del animal, siendo más difícil controlar la enfermedad.

Sin embargo, es recomendable que ante alguna situación de peligro por la aparición de cualquiera de estos síntomas clínicos, o en condiciones normales, se le haga una revisión a nuestro perro por parte un veterinario, para descartar cualquier enfermedad, no solo la Leishmaniasis.

Si el veterinario confirma las sospechas de que tu perro se ha contagiado, probablemente, ordene realizar algunas pruebas para confirmar su diagnóstico, siendo lo más común que se le haga un análisis de sangre para detectar la presencia de anticuerpos o también una PCR, la cual consiste en una prueba de sangre en donde se hace una amplificación del ADN del parásito. Otras pruebas más avanzadas son la citología y el aspirado de la médula ósea, especialmente utilizadas para casos de síntomas dudosos.

Es importante destacar, que esta enfermedad es crónica e incurable en los caninos, incluso puede ocasionar la muerte de estos vertebrados, pero el perro no la transmite a otros animales ni a los humanos directamente, aunque por tratarse de una enfermedad endémica y estacional pudiera suceder el contagio en humanos, pero la incidencia es muy poca, ya que la infección no es tan violenta como en los perros, por lo que nuestro sistema inmunológico puede combatirla de forma rápida y eficaz.

 

Tratamiento de la infección por Leishmaniasis

Al estar seguros de que el padecimiento de tu perro se debe a una infección por Leishmaniasis, dependiendo de su afectación el tratamiento pudiera resultar muy costoso, debido a que se trata de una enfermedad que no tiene cura y en donde el perro está propenso a tener recaídas, pero existen diferentes maneras de mejorar los síntomas considerablemente para controlar la infección, siempre y cuando se lleve periódicamente al veterinario para prevenir la aparición de nuevos brotes del parásito, de forma tal que el animal pueda llevar una vida casi normal y sin complicaciones por la enfermedad.

También influye la buena salud del perro y la edad, pues los perros que gozan de buena inmunidad y que son jóvenes, pueden padecer la infección conviviendo con el parásito toda su vida sin mayores problemas, a diferencia de un perro viejo con un sistema inmunológico débil.

 

 

Formas de prevenir la infección de Leishmaniasis en perros

La principal forma de prevenir este tipo de infecciones en los perros, consiste en cumplir fielmente con su esquema de vacunación, ya que la vacuna contra la Leishmaniasis puede aplicarse en perros sanos desde que tienen los 6 meses de edad, siendo altamente efectiva en el control del parásito porque le permite al organismo desarrollar anticuerpos, enseñándole al sistema autoinmune la forma correcta de defenderse ante un ataque de este flagelo, para que las células destruyan esta enfermedad. Por lo general, esta vacuna se coloca en tres dosis durante el primer año y después una dosis anual. Es probable que la vacuna sea algo costosa, pero ten en cuenta que el tratamiento en caso de infección cuesta mucho más, así que si quieres tener un perro sano y evitarle el sufrimiento por este padecimiento, vale la pena invertir en las vacunas.

Pero además de las vacunas, existen otros elementos que pueden ayudarte a prevenir la Leishmaniasis canina, como es el caso del uso de los mejores collares antiparasitarios del momento (En este enlace puedes encontrar algunas opciones de compra), porque a través de ellos puedes contribuir en la prevención de la picadura del flebótomo, sobre todo en aquellos casos en que el animal duerme a la intemperie, ya que actúan como repelentes de mosquitos. 

También puedes prevenir la picadura del mosquito con pipetas, dependiendo del nivel de exposición a la infección. Pero con estos accesorios debes tomar ciertas precauciones si el animal se moja, pues puede suceder que con el agua estos tratamientos antiparasitarios pierdan su eficacia.

Asimismo, puedes utilizar repelentes externos en la piel del perro que actúe como antiparasitario y aplicarlos de forma regular, así como fumigación periódica de las zonas con un alto nivel de actividad de mosquitos. Recuerda que todo esto te ayudará a proteger la salud de tu mascota.