Última actualización: 29.10.20

 

Al igual que las personas, los perros también padecen déficit de vitaminas. Esta carencia ocasiona que su estado de salud pueda verse mermado, especialmente cuando se trata de perros mayores, cachorros en crecimiento, perras embarazadas o en periodo de lactancia e incluso en épocas de frío. Por esto, proveer una alimentación adecuada mantendrá a tu mascota fuerte y saludable.

 

Los profesionales en vida animal concuerdan que administrar a tu mascota una buena alimentación que aporte todos los nutrientes necesarios y rica en vitaminas, ayuda a reforzar su sistema inmunológico y hacer frente a diferentes tipos de enfermedades, las cuales los hacen vulnerables en condiciones particulares. Tal es el caso de los perros convalecientes por alguna enfermedad o después de una cirugía, las perras en estado de gestación, los cachorros en su etapa de crecimiento o los perros mayores con necesidades especiales.

La falta de vitaminas se llama avitaminosis, es una carencia que ocasiona diferentes trastornos que afectan la salud del animal. Por esto, las vitaminas juegan un papel fundamental en su dieta, ya que les permiten luchar contra enfermedades y mantenerlos sanos y fuertes.

 

¿Con qué alimentas a tu perro?

De acuerdo al médico veterinario Diego Pincheira, la mayoría de perros que presentan déficit de vitaminas son aquellos que se alimentan con una dieta elaborada en casa, sin supervisión médica y generalmente preparada con pocos nutrientes. Así mismo, también corren riesgo las mascotas que se alimentan con la comida a granel que venden algunas tiendas (sin un envase sellado), ya que se trata de un pienso que está expuesto a la humedad y al sol, lo cual va degradando su calidad nutritiva.

En este sentido, el pienso para perros está compuesto por ingredientes donde abundan los productos cárnicos y los cereales, los cuales al estar en contacto con el aire se adulteran y se enrancian con facilidad. Dado que es un producto de fácil acceso, muchos los manipulan sin la debida higiene, por lo que podría además, contaminarse con bacterias.

Por estas razones, aunque pienses que estás alimentando bien a tu mascota, lo mejor es apostar por un alimento confiable, rico en nutrientes, elaborado específicamente de acuerdo a la raza y edad del animal, que disponga de un envase debidamente sellado y que cuente con el respaldo de una marca reconocida en el mercado de la alimentación animal.

Sin embargo, algunas veces el perro puede estar recibiendo comida de alta calidad y aún así presentar déficit de vitaminas. Esto sucede porque el animal es incapaz de metabolizar y sintetizar adecuadamente los nutrientes a nivel intestinal (debido a condiciones específicas); en estos casos, se hace necesario brindar un aporte extra de vitaminas, las cuales deben administrarse junto con la comida para una óptima absorción.

Acerca de las vitaminas para perros

Las vitaminas son micronutrientes; es decir, que el organismo del perro las necesita sólo en pequeñas proporciones. No obstante, son un elemento imprescindible en su dieta, ya que están involucradas en numerosas reacciones químicas.

Los expertos clasifican las vitaminas en dos grupos: las hidrosolubles y las liposolubles. Las primeras son aquellas que se disuelven en agua y una vez que han sido metabolizadas, el animal las expulsa por medio de la orina. En este contexto, podemos incluir la vitamina C o ácido ascórbico y también vitaminas del grupo B.

Las vitaminas liposolubles por su parte, vienen a ser aquellas que se disuelven en grasa; es decir, que necesitan de la grasa presente en el cuerpo del animal, se almacenan en el hígado y son eliminadas a través de las heces. En este grupo, se encuentran algunas de las mejores vitaminas para perros (en este enlace puedes encontrar algunas opciones de compra), tal como la A, D, E y K.

Recuerda siempre que no es recomendable administrar vitaminas para perros sin la previa prescripción veterinaria, ya que un exceso de estas podría causar una intoxicación; especialmente si se trata de las liposolubles, ya que podrían acumularse en el hígado del animal.

 

Algunas señales que no puedes pasar por alto

Un perro alimentado con comida de alta calidad y cuyo organismo es capaz de asimilar perfectamente todos sus nutrientes, es un perro saludable. Por esto, como dueños de mascotas, debemos estar atentos a las señales o síntomas de avitaminosis que nuestro fiel amigo pudiera presentar; tal como una conducta inusual en su estado de ánimo o alguna manifestación corporal.

Ante esto, lo más aconsejable es acudir al médico veterinario, a fin de que evalúe las causas que originan el trastorno y de ser necesario, que nos indique qué suplemento vitamínico específico administrar. Por esta razón, debes estar atento a las señales más tangibles y comunes que evidencian la falta de vitaminas en tu perro, las cuales podrían ser las siguientes:

1 – Pérdida de apetito y letargo

Uno de los primeros síntomas a los que debes prestar atención y que podría evidenciar una carencia de vitaminas, es la pérdida de apetito o la alteración de su conducta normal al momento de comer. Otro síntoma es el letargo, un estado anímico que mantiene al perro inactivo, decaído y somnoliento; puede presentarse tanto en cachorros como en perros adultos.

 

2 – Dermatitis y caída del pelaje

Es usual que un perro con avitaminosis presente cuadros de dermatitis, bien sea leves o severos. Así mismo, puede presentar caída del pelaje, pelaje áspero, opaco y duro e incluso áreas peladas.

 

3 – Defectos óseos

Algunas razas de perros pueden llegar a padecer alteraciones (curvatura) en los huesos de sus patas delanteras, así como también debilidad al caminar. Esto ocurre principalmente en cachorros de razas grandes (Mastín, Gran Danés o el Dogo Argentino) durante la etapa de crecimiento.

 

4 – Dificultad de movimiento

Puede suceder que tu perro, indistintamente que sea joven o mayor, presente dificultad para saltar, correr o para levantarse cuando está recostado. Este trastorno se debe principalmente a la debilidad muscular que padece el animal por la carencia de nutrientes y de vitaminas. En el caso de perros longevos, es posible que la causa se deba a un deterioro en el cartílago de sus articulaciones, para lo cual también existe el tratamiento adecuado.

 

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