Última actualización: 26.05.20

 

Los perros, a diferencia de los humanos, son animales capaces de producir vitamina C en su organismo; razón por la cual, los expertos consideran innecesaria la suplementación. Sin embargo, en algunos casos clínicos esta vitamina se ha convertido en una gran aliada para recuperar eficazmente la salud de tu mascota.

 

La vitamina C (ácido ascórbico) está catalogada como una vitamina hidrosoluble, la cual se disuelve en agua, y una vez ingerida, la cantidad sobrante es eliminada en la orina. En el ser humano, se almacena una pequeña cantidad de reserva; sin embargo, dada su importancia para el crecimiento y desarrollo normal, es necesario su ingesta de forma regular a fin de impedir la escasez en el cuerpo.

La vitamina C forma una proteína que resulta fundamental para la síntesis del colágeno, por lo que favorece la reparación de los tejidos, cartílagos, tendones, ligamentos y la piel. También evita hemorragias capilares y restaura los vasos sanguíneos; de igual modo mantiene los dientes en buen estado. Así mismo, es esencial para ayudar en la sanación de las heridas y a regenerar tejido cicatricial. Además, ayuda en el proceso de absorción del hierro y es la vitamina que hace frente a los radicales libres, gracias a sus propiedades antioxidantes.

A diferencia de los perros, las personas no producen por sí solas la vitamina C y tampoco la almacenan en grandes cantidades. Por esto, es importante consumir en la dieta alimentos ricos en ácido ascórbico.

 

La vitamina C y su poder antioxidante

Una de las principales propiedades que tiene la vitamina C, es su poder antioxidante. Conocemos por oxidación a la reacción química que presenta el oxígeno cuando se combina con otra sustancia; en este sentido, durante el metabolismo, las calorías consumidas por tu perro son procesadas a través de la oxidación. No obstante, mucho o poco oxígeno presente en su sistema, puede generar radicales libres; subproductos tóxicos capaces de deteriorar la estructura celular, alterar los códigos de ADN e incluso la respuesta inmunológica.

La vitamina C actúa como un puente interceptor de oxígeno y como un elemento que elimina los radicales libres, protegiendo las células ante una posible alteración o destrucción a causa de la oxidación. Por esto, es un micronutriente que inhibe la degeneración del colágeno y de los tejidos; trabajo que realiza en conjunto junto con minerales y otras vitaminas para perros, a fin de brindar protección a sus sistemas.

Los perros y su función endógena

Es por todos conocido el papel fundamental que juega la vitamina C en numerosas funciones orgánicas de los seres vivos; no obstante, en lo referente a los perros, cabe destacar algunas particularidades. Estos animales, al igual que los gatos, son capaces de sintetizar la vitamina C de manera endógena. Es decir, que a partir de la glucosa de su hígado pueden sintetizar hasta 40 mg/kg al día; cantidad suficiente para que su organismo se mantenga y desarrolle adecuadamente.

Por esta razón, los expertos concuerdan en que esta vitamina no debería suplementarse en estas mascotas (salvo algunas excepciones), dada su capacidad de producirla por sí mismos. De igual modo, no es obligatorio para los fabricantes de piensos para perros y gatos incluirla en la formulación o mencionarla en la etiqueta.

 

Casos clínicos y su recuperación

Expertos veterinarios han realizado estudios a fin de establecer los beneficios terapéuticos de la vitamina C en algunos casos clínicos. En este sentido, tenemos que este micronutriente ha resultado ser la mejor vitamina para perros, ya que ha influido notablemente en la recuperación de canes que han sido afectados por el virus del moquillo. Para ello, en 1967 Belfield acotó el beneficio de la vitamina C en aplicaciones intravenosas durante tratamientos de tres días, en una población de 10 perros enfermos.

Por otro lado, en 1963 Matsuda comprobó los efectos antioxidantes de esta vitamina en perros que habían sufrido lesiones por quemaduras; en estos casos se vio disminuido el estrés oxidativo, la pérdida de líquidos y la pérdida microvascular de proteínas. Así mismo, en 1969 Leveque demostró que la vitamina C era un elemento clave en la recuperación de trastornos que afectan el sistema nervioso central; para lo cual realizó estudios en 16 perros con este padecimiento.

En 2004, Shiroshita-Takeshita informó acerca del efecto benéfico de la vitamina C en canes con afecciones cardíacas, los cuales presentaron mejoría en sus episodios de taquicardia. Además, dado su papel fundamental en la preservación del colágeno, el ácido ascórbico ayuda al retraso de trastornos degenerativos; tal como la displasia de cadera.

Así mismo, en perros con síndrome de disfunción cognitiva, la vitamina C ha demostrado reducir los síntomas de esta enfermedad, patología análoga a la demencia en humanos.

Los cuidados que debes tener con la suplementación en exceso

La mayoría de las veces, administrar vitamina C en los animales es seguro. Sin embargo, algunos dueños de mascotas preocupados por prevenir ciertas enfermedades, suplementan a sus perros administrando altas dosis; lo cual resulta innecesario e incluso, muchas veces perjudicial.

De acuerdo a numerosos estudios, la suplementación lejos de beneficiar presenta contraindicaciones; esto se debe al riesgo que existe de aparición de cálculos urinarios (urolitiasis), los cuales se desarrollan cuando el oxalato cálcico (ácido ascórbico) es eliminado por medio de la orina. Por otro lado, la diarrea y la irritación intestinal son patologías que pueden generarse ante la ingesta de grandes dosis de vitamina C; incluso, en casos puntuales algunos perros podrían desarrollar anemia.

Es aconsejable tomar en cuenta la raza del animal al momento de suplementar con vitamina C, ya que existen razas que presentan mayor riesgo de crear cálculos renales, tal como: schnauzers, yorkshire terrier, lhasa apso, miniature poodle, shih tzu y bichon frisé.

Por esto, la mejor opción es alimentar a tu mascota con una comida nutritiva, balanceada, con ingredientes apropiados para su raza y edad. Así mismo, ante cualquier síntoma de enfermedad que presente, no dudes en acudir al profesional veterinario y sobre todo, debes evitar la automedicación en tu perro. Recuerda que la vitamina C, a pesar de todas sus propiedades y beneficios, podría no ser la adecuada para tu mascota.

 

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