Última actualización: 13.11.19

 

Hacer en casa un bozal de emergencia, es más sencillo de lo que parece; aquí te enseñaremos cómo hacerlo a paso a paso. También conocerás diversos temas de interés que necesitas saber acerca de esta herramienta muy utilizada por los dueños de perros, criadores y adiestradores de conducta canina.

 

Solemos asociar el bozal con mordeduras y agresividad, por lo que es un accesorio que tiene mala fama y es mal visto por la mayoría de personas. Sin embargo, lo cierto es que a pesar de tratarse de un accesorio que se pone en el hocico del canino para evitar que muerda, también se considera una herramienta educativa que favorece la enseñanza en el perro de conductas apropiadas y sin necesidad de castigo.

Educar a tu perro implica evitar que realice cosas que no le está permitido, por lo que el bozal se convierte en un aliado para crear costumbres y fomentar la obediencia. Para los perros, la boca es el equivalente de nuestras manos; con ella, son capaces de sujetar cosas, transportar, abrir, coger y cerrar, así mismo con la boca se limpian, acarician y obviamente, también muerden.

 

Conoce los tipos de bozales y sus características

Existe una gran variedad de modelos de bozales, algunos con diseños y características especiales, pensados para caninos con estructuras craneales diferentes al promedio o para perros que realizan trabajos especiales. Sin embargo, de modo general tenemos dos tipos de bozales: los bozales tipo cesta y los bozales tipo tubo.

Los bozales tipo cesta están fabricados usualmente de plástico, cuero o metal y su diseño cubre totalmente el hocico del perro. Este tipo de bozal evita que el perro muerda, pero al mismo tiempo permite que pueda beber, jadear y recibir algunas golosinas (premios). Son bozales seguros y cómodos y están pensados para los perros de tamaño grande.

Los bozales de tubo por su parte, suelen ser de nailon o de tela. Es un bozal que funciona como bozal antiladrido y se distingue por su formato de tubo o cilindro abierto en la parte delantera. Va ajustado al hocico y no permite que le perro pueda abrir la boca; algunos modelos incluyen un velcro para el ajuste.

Es importante usar los bozales de tubo conscientemente para no ocasionar daños al animal, ya que dado su diseño estrecho, no le permite al perro poder jadear, comportamiento habitual y necesario para que este pueda regular su temperatura corporal.

 

 

Situaciones en la que el uso del bozal es recomendado

No siempre el uso del bozal está relacionado con la agresividad. Puede ser posible que, aunque tu perro sea dócil y cariñoso, en situaciones no habituales que le provoquen estrés, ansiedad o terror, podría tornarse agresivo y llegar a morder. Por esto, cuando lo lleves de visita al veterinario o a la peluquería canina, lo mejor es ponerle un bozal y evitar cualquier incidente.

Con esta herramienta podrás impedir que tu perro haga destrozos en los muebles, sofás, sillas, zapatos, prendas de vestir e incluso le resultará difícil destrozar las plantas o las macetas del jardín. Así mismo, es muy útil en el caso de los cachorros cuando salen a dar su paseo diario, ya que les impide ingerir comida en la calle, la que podría estar contaminada o envenenada. De igual modo, con el bozal tu mascota no podrá ingerir excrementos, una costumbre muy perjudicial para su salud.

Algunos países establecen una norma que obliga a todos los dueños de perros a llevarlos con un bozal puesto, bien sea que viaje en un transporte público o que pasee en espacios abiertos con libre tránsito de personas, sobre todo si se trata de razas consideradas como peligrosas, tal como el Rottweiler o el Pit Bull Terrier.

Sin embargo, indistintamente que se trate de uno de los mejores bozales, es contraindicado su uso como medio de castigo o para evitar que el perro ladre; por lo que deberás usar herramienta de manera responsable, a fin de evitar conductas agresivas, estrés y traumas en los caninos.

 

Aprende a ponerlo correctamente

Cuando pones un bozal adecuadamente, sin ocasionar molestias al perro, este podrá llevar una vida normal. Con él, el animal podrá jugar y disfrutar sanamente del juego; así como también, pasear tranquilamente como si no llevara nada puesto. Además, existen modelos que le permiten al animal poder beber, en el caso de estar solo en casa por varias horas.

Para ponerlo, deberás asegurarte de que el perro no se quitara el bozal, ya que es seguro que intentara hacerlo, bien sea frotándose contra objetos, paredes, el suelo e incluso intentará quitárselo con sus uñas. Por esto, es importante que quede lo suficientemente apretado, sin que ello le impida respirar normalmente; también deberás verificar que los bordes no se claven y que tampoco le hagan presión en la comisura de los ojos. La idea es que pueda ver normalmente y que pueda respirar sin dificultad.

 

 

Como hacer un bozal casero (en casos de emergencia)

Elaborar un bozal en casa a partir de un trozo de tela larga y delgada (también puede servir una cuerda o gasa), es muy sencillo y puede sacarte de un apuro cuando se presente una situación en la que tu perro deberá usar un bozal. En todo caso, busca un material suave que no le haga daño al animal.

1. Comienza por tomar el trozo de tela por ambos extremos y realiza un nudo sin apretar, es conveniente que quede un agujero lo suficientemente grande para que el hocico del perro entre sin ningún problema.

2. Luego, coloca la tela alrededor de su hocico, asegurándote de que el nudo quede en la parte superior; aprieta suavemente y con firmeza antes de que el perro logre zafarse.

3. Ahora, toma los lados de la tela y pásalos por la parte baja de su hocico, crúzalos y cambia los extremos de mano.

4. Seguidamente, pasa la tela detrás sus orejas y para finalizar, realiza un nudo lo más seguro posible a fin de que el perro no logre soltarlo, aunque lo intente.

Este bozal no es recomendado para usar de forma permanente, es solo en caso de una emergencia y podrás hacerlo en cualquier perro, indistintamente del tamaño, aunque para las razas consideradas agresivas, lo mejor es un bozal tipo cesta.