Última actualización: 10.12.19

 

La nueva normativa del metro de Nueva York permite que sus pasajeros se trasladen con sus mascotas, eso sí, siempre que quepan dentro de un transportín. No obstante, hay quienes se han aprovechado del vacío reglamentario sobre la talla y peso de la mascota, dando lugar a curiosas situaciones como las que te relataremos en un momento.

 

Nueva York: una ciudad metrópolis

Nueva York es una metrópolis que se ubica en el noroeste de los Estados Unidos de América. La mayor parte de la ciudad se distribuye en tres grandes islas: Manhattan, Long Island y Staten Island. Tiene un área de 831,4 km² y una población aproximada de 8,5 millones de habitantes. Su clima es húmedo continental y tiene las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno con las temperaturas regulares de estas.

Aunque pueda parecer que la ciudad de Nueva York no es demasiado grande en comparación con otras metrópolis, es lo que ocurre en ella lo que la hace tan conocida e importante. En ella se ubican centros financieros de relevancia internacional, así como también empresas, oficinas y puntos turísticos mundialmente reconocidos. No obstante, si se tiene en cuenta su tamaño y la densidad de población, es común encontrarse con atascos de tráfico y similares, razón por la que los neoyorquinos y extranjeros tienen como opción el Metro de Nueva York.

 

El metro de la Gran Manzana

El New York City Subway destaca por ser uno de los medios de transporte de trenes más grandes del mundo y el más grande en todo Estados Unidos. Es mundialmente famoso por aparecer en innumerables películas, así como también ser el medio de movilidad preferido por la mayoría de los neoyorkinos, quienes prefieren la rapidez y practicidad del metro a pasar horas atascados en el tráfico característico de la ciudad.

Actualmente, el metro tiene un total de 1.361 kilómetros en vías, teniendo en cuenta las secundarias y los talleres. Respecto a sus estaciones, oficialmente se han contabilizado 472 y transporta a un promedio de 5 millones de personas por día.

 

Política para viajar con mascotas

Aunque en Estados Unidos se tienen leyes específicas para permitir el ingreso de perros guía en diferentes medios de transporte, en una ciudad como Nueva York con su alta densidad de habitantes y los problemas de tráfico, muchos usuarios se veían obligados a trasladarse con sus mascotas en el metro, pero sin seguir ninguna restricción. Es decir, podían llevarlos con su correa, sueltos o, de cualquier forma que les provocase, lo que causaba malestar en otros usuarios, así como también provocaba circunstancias propicias para los accidentes.

Debido a esto, la directiva decidió establecer normas donde se exigía que el animal únicamente podía ingresar a las instalaciones del Metro sí estaba dentro de un transportín para perros y permanecía dentro de él en todo momento.

Esto causó malestar en algunos usuarios, dado que trasladarse con un perro de tamaño pequeño haciendo uso del mejor transportín para perro del momento, no sería un problema, pero ¿qué pasaba entonces con aquellos que tenían mascotas de talla grande?

 

 

El vacío en el reglamento y sus consecuencias

No obstante, una de las reacciones más curiosas de la entrada en vigor del nuevo reglamento es que, en vista de que en este no se detalla por ninguna parte las limitaciones del transportín o el tamaño de la mascota, algunos usuarios tuvieron ideas muy ingeniosas para beneficiarse de la nueva normativa.

No fueron pocos los casos en los que se veía a usuarios del metro llevando consigo bolsos de gran tamaño transportando mascotas de diferentes razas y tamaños, llegando incluso a observarse perros labradores, pastores alemanes y muchos otros más de talla grande.

Este comportamiento a modo de semi protesta, por no tener en cuenta a los animales de tamaño grande, ha generado una viralización de la noticia al estar acompañada de fotografías donde se puede observar cómo los usuarios, haciendo uso de su ingenio, han podido colarse a través de la normativa y sus limitaciones “invisibles” para poder salirse con la suya y viajar tranquilamente con su mascota dentro del metro.

 

¿Qué hizo el Metro de Nueva York ante esta situación?

Prácticamente no podían hacer nada, dado que no se estaba quebrantando ninguna regla como tal y es así que, ante la visión de otros usuarios, muchos más se unieron a la práctica y, haciendo uso de su ingenio, lograron convertir objetos de uso cotidiano en un transportín para poder viajar siempre acompañados de su mejor amigo.

En las fotografías que se hicieron virales puedes observar pasajeros que se trasladan con perros de razas grandes empleando bolsos de viaje, carteras de gran tamaño, bolsos de tela confeccionados manualmente, entre muchas otras creaciones caseras.

 

 

¿Te interesa crear tu propio transportín perro?

Si vives o no en la ciudad de Nueva York, pero tienes un perro de raza grande y te llama la atención de crear una bolsa transportín, para que pueda acompañarte a diferentes sitios, fabricarla es bastante sencillo.

Para hacerlo, deberás tener a la mano algunos materiales básicos, tales como tijeras, agujas, hilos de coser y el tejido necesario. Toma las medidas de tu mascota y busca un patrón de costura, puedes hacerlo a través de un buscador en línea si no tienes uno.

Corta la tela según las indicaciones del patrón y luego une las partes con el hilo y la aguja o, si lo prefieres, también puedes hacer uso de una máquina de coser. Asegúrate de que las uniones son firmes y, si es posible, realiza una doble costura para que sea mucho más resistente y duradero.

No olvides dejar una abertura lo suficientemente grande en el saco para poder meter y sacar a tu mascota, así como también añadir una correa que te pueda permitir cargarla con comodidad sobre tu hombro o como si fuese un bolso tipo bandolera para distribuir mejor el peso y no sobrecargarte.

Además, sería recomendable que también integres una correa en la parte superior que te permita cerrar la abertura, lo suficiente como para que tu mascota pueda asomar únicamente su cabeza y así evitar que escape, pero sin afectar su comodidad.