Última actualización: 13.11.19

 

En un tiempo en el que la tecnología lo cubre todo, todavía hay espacio para otros productos de corte tradicional como el famoso fraile del tiempo, un interesante higrómetro mecánico con 120 años de historia y que hoy día sigue manteniendo una alta precisión sin apenas modificar su diseño original.

 

Si vas a casa de tus abuelos es posible que hayas visto un cuadro con un fraile que con su brazo apunta al clima que está previsto para hoy. También es posible que mientras navegas entre los mejores higrómetros del mercado te sorprenda la particular imagen y diseño de esta “máquina de predecir el tiempo”. Una particular creación cuya capacidad de acierto no es desdeñable y que lleva más de 120 años entre nosotros, con la única modificación del aspecto del fraile y de las diferentes formas en que nos muestra el tiempo. Una auténtica prueba de ingenio que vamos a conocer en mayor profundidad.

 

Desde 1894

Este particular fraile del tiempo nace en 1894 de la mano de Agapito Borras, un aficionado a la meteorología y los inventos. Gracias a los libros de física recreativa de la época nace en él la idea de crear este particular fraile del tiempo, que no es más que un simple higrómetro con el que medir la humedad relativa de la atmósfera en tiempo real, empleando así los datos recogidos para que el fraile y su varita apunten al tiempo que va a hacer cada día.

Desde entonces, el producto fue ganando fama en el mercado, principalmente por la precisión de sus previsiones que raramente se equivocan. Esto provocaría que el fraile del tiempo llegase a todos los rincones de España y se lanzasen nuevas versiones, que cambian al fraile por un guerrero medieval, Cristóbal Colón, astrónomos, monjas y todo tipo de personajes. También se procedió a la impresión y fabricación de este particular fraile en otros idiomas, por lo que el éxito de este particular invento ahora está a disposición de usuarios de todo el mundo.

 

 

Qué es realmente el fraile del tiempo

Dejando de lado la historia y la leyenda de este particular fraile es el momento de saber realmente de qué estamos hablando. El fraile del tiempo no es más que un higrómetro, que percibe las variaciones de la humedad en el ambiente e interpreta las mismas a fin de predecir el tiempo futuro. Para ello, parte de la teoría de que una variación en la humedad ambiental medida por el producto suele ir aparejada de un cambio en la presión atmosférica y, por tanto, un cambio en el tiempo que vamos a tener al día siguiente.

Lo que seguramente te sorprenda es el elemento que hace que el fraile del tiempo sea tan eficiente a la hora de medir los cambios de humedad del ambiente. No se trata de una tela ni de ningún moderno sensor sino que se trata de algo tan sencillo como pelo humano. En serio. Para ser concretos, hablamos de pelo de mujeres jóvenes, rubias y de raza eslava. Esta selección no es casual, sino que tiene que ver con la sensibilidad a la humedad de este tipo de cabello, que responde de manera sobresaliente ante los cambios de humedad.

Así pues, este fraile del tiempo lleva en su interior una cierta cantidad de pelo humano debidamente tensado, que reacciona con los cambios de la humedad y transfiere esos cambios tanto a la capucha como a la varita, que es la que se mueve sobre el panel exterior para indicarnos el tiempo que va a hacer mañana. No obstante, algunos modelos ya incluyen en su interior cuerda de tripa debidamente liberada de su grasa y con la tensión correspondiente, reemplazando así el pelo rubio de chicas jóvenes eslavas… que no debe ser algo demasiado fácil de conseguir, la verdad.

 

Instalación

Tal como es esperable, en un producto que tiene un diseño de hace 120 años, tanto su instalación como el mantenimiento de este particular higrómetro son claves para que sus previsiones sigan siendo acertadas.

Empezando por la instalación, es obvio que la misma debe realizarse en un lugar fresco y seco, lo que descarta cocinas, baños y otras estancias en las que la humedad sea intensa y pueda perturbar las mediciones realizadas por el producto. Además, estamos hablando de un cuadro de cartón, así que para evitar su deterioro prematuro siempre conviene mantenerlo alejado de esa humedad intensa.

Un paso clave para lograr un funcionamiento adecuado es su calibración. Esta calibración se ejecuta mediante las manecillas situadas en la parte trasera del producto. Para proceder con la misma será necesario que tengamos un día bueno y sereno, lo que viene siendo un día de buen tiempo, ajustando la posición de la varita hasta dicha posición de Bueno. En este proceso es clave que todos los componentes móviles mantengan su capacidad de giro y movimiento, pues de no ser así el producto quedará inutilizado.

 

 

Este proceso de ajuste permite eliminar el error inducido en las mediciones derivado del entorno, de modo que el comportamiento del fraile se ajusta precisamente a las condiciones medidas en la estancia respecto de la climatología real. Algo que permite usarlo en cualquier parte sin más paso previo que realizar esta calibración.

Respecto de su mantenimiento, la buena noticia es que el mismo es bastante sencillo. Tanto como cambiar el elemento móvil interior cuando sea necesario o cuando se perciba que las predicciones empiezan a fallar más de lo recomendable. Dado que el producto cuenta con un elemento natural como base para medir los cambios en el clima, es obvio que este elemento se deteriora con el tiempo y con el uso. Una vez cambiado el mismo, conforme a las instrucciones del fabricante, no tenemos más que volver a calibrar al fraile conforme al procedimiento que hemos indicado antes para que vuelva a dar su certero pronóstico.

 

Disponibilidad

En una curiosa mezcla de tradición y modernidad, hoy día es fácil encontrar este particular fraile del tiempo en cualquier tienda de productos de este tipo y también a través de Internet. Su precio ronda los 30 euros aproximadamente y se ofrece en diferentes versiones. Por cierto, hay algunas imitaciones de peor calidad en el mercado así que conviene buscar siempre el original, para una mayor eficacia en las predicciones.