Última actualización: 20.11.19

 

La agresión de perros peligrosos se ha convertido en un problema grave tanto para las personas como para otras mascotas; es una situación que resulta difícil de manejar en la mayoría de los casos. Por ello, todos debemos acatar lo que estipula la Ley sobre la tenencia de perros.

 

El 22 de noviembre del 2018, en la localidad madrileña de Colmenar de Oreja, fue registrado un ataque canino a dos mujeres, madre e hija, de 57 y de 41 años respectivamente, con un desenlace fatal. En este hecho, las personas agredidas por sus propios perros, recibieron múltiples mordeduras en todo el cuerpo, algunas de extrema gravedad; lo que les produjo la muerte. Los perros de 7 años de edad pertenecen a la raza Dogo de Burdeos y a pesar de ser una de las razas consideradas como peligrosas por su nivel de agresividad, nunca antes habían presentado episodios de mal comportamiento.

Este caso no es un hecho aislado, ya que cada año se registran múltiples ataques de estos animales, especialmente de las razas estipuladas como perros potencialmente peligrosos. Los accidentes por agresiones caninas representan un impacto negativo en las víctimas, por un lado la secuela estética, el efecto post traumático que afecta emocionalmente, el coste por atención médica, hasta los posibles efectos secundarios en caso de la transmisión de alguna enfermedad.

En el caso de los pequeños, el riesgo es mayor; ya que ellos comparten muchas veces los espacios públicos con estos perros. Además, dado que se trata de niños, algunas veces no son capaces de interpretar las señales antes del ataque, tal como ladridos o gruñidos que desencadenan en una mordida.

 

Cómo actuar ante un ataque

Para evitar ser mordido por un perro, lo mejor es no exponerse. Por esto, lo más aconsejable es que no entres a lugares donde estén los perros sueltos, tampoco se recomienda que toques a un perro desconocido y en los casos de perros de trabajo, no deberás molestarlos durante su actividad. Así mismo, si ocurre un ataque, no es aconsejable correr, ya que esto estimula y refuerza el instinto predador del animal.

Lo mejor es estos casos, es que te quedes inmóvil y lo más quieto posible, cruzando los brazos. Si por efecto de nerviosismo, pierdes el equilibrio y caes, deberás asumir una postura fetal, llevándote las manos al cuello y a la cara para protegerlos y evitar moverse.

 

 

Ley de Tenencia de Animales Potencialmente Peligrosos

Dada la incidencia de los ataques de perros a personas y a otros animales de compañía, así como a la proliferación de fauna salvaje en cautiverio, se generó gran inquietud en la colectividad; lo que obligó a finales de la década de los noventa, a la creación de una ley sobre el control y tenencia de animales.

En 1999 fue aprobada la Ley de Tenencia de Animales Potencialmente Peligrosos, la cual considera dentro de esta etiqueta, a todos los animales salvajes que son utilizados como mascotas o animales de compañía, indistintamente de su grado de agresividad, de raza o de especie, capaces de causar lesiones o la muerte a seres humanos o a otros animales; así como también daños o destrozos a cosas.

De igual modo, esta Ley establece como potencialmente peligrosos a los animales (en especial la raza canina) que califican dentro de una determinada tipología racial, con características y morfología relativas a su tamaño, potencia de mandíbula y carácter agresivo, capaz de hacer daño en cualquier momento y sin previo aviso.

 

Los perros considerados peligrosos

De acuerdo al listado contentivo en esta Ley, se incluyen como perros potencialmente peligrosos a las siguientes razas: Pit Bull, Tosa Inu, American Staffordshire Terrier, Staffordshire Bull Terrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Akita Inu  y sus cruces genéticos con otras razas. De igual modo, también se consideran PPP todos los perros con la siguiente tipología: cabeza voluminosa, mandíbula grande, boca profunda, fuerte musculatura, pelo corto, peso superior a 20 kg y una anchura de tórax entre los 60 a 80 cm.

 

 

Qué necesitas saber para poder tener en casa un perro potencialmente peligroso

Para el 2002 un real decreto permite el desarrollo de la norma y establece la lista de perros peligrosos, los requisitos para obtener la licencia de tenencia y las medidas obligatorias de seguridad para su custodia y manejo.

Por esto, toda persona que esté pensando en adoptar un cachorro de raza potencialmente peligrosa, tal como un Rottweiler o un Dogo argentino, la Ley establece que, para la tenencia de estos perros particularmente agresivos, deberá solicitar una licencia especial a las autoridades municipales; dicha licencia tendrá una validez de hasta 5 años.

En este sentido, para obtener la licencia municipal de tenencia de animales, la persona deberá ser mayor de edad, estar libre de antecedentes penales o administrativos. Igualmente, debe poseer un certificado que avale que se trata de una persona capacitada para el dominio, manejo y mantenimiento del animal. Además, el futuro propietario no debe tener enfermedades físicas, ni trastornos mentales que limiten sus facultades psíquicas.

De igual modo, la Ley establece la prohibición de todo tipo de adiestramiento para el ataque; por lo que estipula sanciones para todas las personas que adiestren, participen u organicen espectáculos o concursos de animales potencialmente peligrosos. Además, las sanciones también aplican a quien abandone a uno de estos animales.

Por otro lado, dada la peligrosidad que representa el perro, el dueño está obligado a identificarlo y a registrarlo en el censo municipal. En comunidades Madrid, por ejemplo, el censo municipal tiene un registro de hasta 10.725 perros de razas peligrosas.

La persona adoptante también está obligada a suscribir un seguro de responsabilidad civil para cubrir los daños a terceros, con una suma asegurada mínima de 120.203 euros. Del mismo modo, la normativa estipula el uso de medidas de seguridad, sobre todo en espacios públicos; tal como el uso de bozal y cadenas, o en su defecto, correas no extensibles que excedan los dos metros de longitud.

En el caso de que el perro vaya a vivir en una casa de campo, finca, parcela o una terraza, debe permanecer atado todo el tiempo; salvo que el dueño disponga de un cercado adecuado y seguro, a fin de que brinde protección a las personas que se acercan.

Cabe recordar, que indistintamente de todas las medidas de seguridad que el dueño pueda tener, contar con uno de los mejores bozales es una opción viable que impedirá que el perro pueda agredir o atacar a cualquier ser vivo; sin dejar de lado la responsabilidad que implica adoptar un canino etiquetado como PPP.