Última actualización: 22.09.19

 

Más de una vez hemos cedido a la dulce mirada de nuestros perros mientras estamos comiendo y compartimos un poco del plato con ellos. Sin embargo, desconocemos los riesgos que implica esta práctica, especialmente con algunos alimentos que no son aptos para los canes. Conoce un poco más al respecto para que no cometas más errores en la dieta de tu mascota.

 

En el mercado de comida para perros encontramos diferentes tipos de pienso: secos, húmedos, croquetas y bocadillos hechos a partir de una combinación de pollo, carne y vegetales, en fin, una dieta muy parecida a la nuestra, o eso es lo que creemos.

Por esta razón, muchas personas asumen que no hay ningún problema si comparten su comida diaria con los perros. Pero, esto no es del todo cierto, ya que existen algunas restricciones y alimentos de nuestro consumo que hacen daño al sistema digestivo de los animales domésticos.

 

Sin condimentos

Una de las mayores preocupaciones de los veterinarios es el aumento progresivo de casos de obesidad y problemas digestivos en los animales, especialmente por el consumo excesivo de grasas saturadas, propias de los alimentos humanos. 

Si revisamos la lista de alimentos prohibidos para perros nos sorprende ver que la sal, cebolla, ajo y otros ingredientes utilizados para condimentar las carnes y demás comidas están en las primeras posiciones. Esto se debe a que en un entorno natural los perros no tendrían acceso a un alto consumo de sal, por ello se recomienda evitarla.

La cebolla y el ajo, por su parte, son alimentos que contienen tiosulfato, un compuesto inorgánico que los perros no pueden procesar y les causa vómito, diarrea, problemas gastrointestinales y hasta anemia, porque destruye los glóbulos rojos

En consecuencia, es mejor evitar dar a los perros cualquier alimento que haya sido preparado con ajo y cebolla, aunque estos ingredientes los utilicemos a diario para nuestras comidas, recuerda que el metabolismo canino es totalmente diferente al nuestro, pues este carece de la enzima que procesa el tiosulfato.

 

 

Chocolate y lácteos

Algunos pensarán que un bocadillo dulce para vuestra mascota no les afectará en nada, pero la verdad es que compartir un poco de chocolate con el perro es más peligroso de lo que parece.

En el chocolate hay unos compuestos químicos llamados teobromina y metilxantina que el organismo del perro no procesa y se convierten en un potente tóxico que se acumula en su torrente sanguíneo.

Las consecuencias del consumo de chocolate en estos animales domésticos deriva en vómito, diarrea, aceleración del ritmo cardíaco, temblores, convulsión y hasta un estado de coma, letal para el perro. 

La leche, por su parte, tampoco está indicada para los perros aún cuando muchas personas asumen que después de apartarlos de sus madres, los cachorros necesitan sustituir la leche materna y les ofrecen leche común. Pues, debes saber que la mayoría de los perros son intolerantes a la lactosa porque tampoco tienen la enzima necesaria para metabolizar el azúcar presente en los lácteos, lo que les produce diarrea, vómitos y otras dolencias gastrointestinales. 

Dar leche sin lactosa diluida en agua puede ser una alternativa si notas que a tu mascota le gusta tomar leche, sin embargo lo más apropiado será consultar con el veterinario para ver si él lo recomienda.

 

Alcohol y levadura

El alcohol afecta el funcionamiento cerebral de los canes, hasta el riesgo de inducirlos a un estado de coma y el peligro inminente de volver ácida su sangre. Aunque el perro tome pequeñas cantidades de forma accidental esto puede generar dificultad para respirar, reducción de la coordinación, diarrea y temblores. Así que se debe tener mucho cuidado de no dejar a su alcance sobras de alguna bebida alcohólica después de una fiesta en casa.

En cuanto a la levadura, debemos tener cuidado en la preparación de panes caseros para evitar que los perros tengan acceso a la masa cruda, porque la levadura activa libera también niveles de alcohol mientras está creciendo. De esta forma, el ambiente cálido y húmedo del intestino canino es idóneo para la levadura, así que la masa se sigue expandiendo e impide que la sangre fluya hacia el corazón, lo que generaría una expansión abdominal con dolor y mucho malestar.

 

 

La lista continúa

Las principales asociaciones veterinarias de América y Europa tienen extensas listas de ingredientes que se deben evitar en la dieta de los perros y que por desconocimiento, creemos que son totalmente inofensivos. Así que, para evitar accidentes o enfermar a tu mascota es necesario investigar un poco más o consultar con su veterinario. 

Muchas frutas como las uvas, pasas, nueces de macadamia, aguacate, entre otros alimentos pueden ser tóxicos para tu mascota, así que no te arriesgues a compartir tus bocadillos con él, en su lugar, mejor investiga cuál es la mejor comida para perros y, si deseas darle una golosina, procura que sea diseñada especialmente para que la pueda asimilar sin complicaciones. 

Ahora bien, en cuanto a los alimentos permitidos para tu mascota podemos mencionar las manzanas, siempre y cuando se retiren por completo las semillas. La mantequilla de maní cruda y sin sal es una excelente fuente de proteínas y grasas naturales, además de vitamina B y E. 

Asimismo, un huevo cocido es otra forma de aumentar el consumo de proteínas en tu mascota y que no causa ningún trastorno digestivo. Pero, si tu perro viene presentando problemas estomacales, puedes servirle avena cocida porque es rica en fibra soluble y no es necesario adicionarle azúcar ni saborizantes como lo harías para tu propio consumo.

En la categoría de verduras aptas para perros están la zanahoria, calabaza y maíz porque son bajas en calorías y proveen mucha fibra. Recuerda ofrecer estos alimentos cocidos sin ningún tipo de condimento.

Con esta lista de productos permitidos y no permitidos para los perros no pretendemos reemplazar su alimentación con pienso especializado para cubrir las necesidades nutritivas y metabólicas de tu mascota acorde a su edad, tamaño y raza. Solo son sugerencias para que tengas una idea de los alimentos que le pueden hacer daño y de los que son inocuos para él. 

Lo más importante en todo caso es seguir la recomendación del veterinario y darle la dieta que él recomienda para el beneficio de tu perro, el buen desempeño de sus actividades físicas y su salud.