Última actualización: 20.11.19

 

El secreto de la longevidad de los peces en cautiverio no depende directamente de cuán más grande y sofisticado sea el acuario, ya que de acuerdo a investigaciones recientes, la clave para mantener por más tiempo la vida de estos pequeños ejemplares, está en el manejo adecuado de los microorganismos que intervienen en el ciclo biológico de estos particulares ecosistemas.

 

Actualmente los acuarios se han hecho un lugar en la mayoría de hogares y espacios para el disfrute público, no solo porque embellecen y decoran, sino por el deleite y la compañía que nos brindan los peces contenidos en su interior. Sin embargo, cuando se tiene un pez mascota, poco nos preguntamos cuánto viven y si puede llegar a completar su ciclo dentro de ese hábitat reducido que hemos recreado para él.

Factores como la especie, la edad, las necesidades nutritivas, la higiene y los cuidados que les brindemos, son los que van a determinar en gran medida la longevidad de estos pequeños animales. Por ello, los especialistas afirman que si propiciamos un entorno positivo y una buena alimentación, un pez podrá crecer sano y alcanzar entre diez y quince años, similar al promedio de vida de un gato.

Estudios científicos en el Carassius auratus (pez dorado), un pez domesticado muy común en acuarios y del cual se tienen registros de haber alcanzado una vida de hasta 43 años, han demostrado que actualmente no alcanza a superar los 5 años de existencia. En esta investigación acerca de su muerte prematura, se llegó a la conclusión de que se debe a su propio excremento, ya que contiene amoníaco. Esta toxina puede quemar sus branquias e incluso causar daños en su cerebro.

En los lagos y estanques de agua dulce, los desechos orgánicos no son un problema, puesto que en ellos habitan de manera natural colonias de bacterias que los descomponen en productos químicos menos perjudiciales. Por esta razón, cuando nos aventuramos a instalar una pecera en casa, antes de introducir la variedad de peces de nuestro agrado, debemos incluir estos microorganismos y darles tiempo necesario a que se establezcan.

 

El rol de las bacterias dentro del acuario

Las bacterias nitrificantes tienen la capacidad de transformar y aprovechar para su propio beneficio, la materia orgánica proveniente del excremento de los peces, restos de alimento y plantas, disminuyendo así los niveles de amoniaco, nitratos y otros compuestos tóxicos. De esta manera, favorece la calidad del agua y reduce la necesidad de cambios y limpieza frecuente del estanque.

 

 

Aprende a preparar el ambiente ideal

Ante todo, lo más importante es preparar el agua con anticloro y acondicionadores. Así mismo, se debe hacer funcionar el sistema (filtro, iluminación, elementos decorativos y plantas) durante varios días, a fin de crear el ambiente adecuado para el desarrollo de la bacteria, la cual puedes obtener a partir de cultivos comerciales provenientes de laboratorios o bien, esta puede crecer de forma natural sobre las rocas o plantas que has introducido como decoración.

En este sentido, los expertos recomiendan utilizar plantas vivas en lugar de las artificiales, ya que brindan importantes beneficios a tu acuario. Las plantas vivas recrean el ambiente y el hábitat natural de los peces, sirviendo de fuente para el crecimiento de microorganismos benéficos; también ayudan a consumir los nitratos, completando la eliminación de los desechos orgánicos nitrogenados en el agua y sirven de alimento natural, en el caso de los peces herbívoros.

Una vez establecida la bacteria, solo debemos aportar el sustento para que continúe creciendo su población a los niveles adecuados y luego, incorporar los peces (alrededor de dos meses después). Una fuente idónea para hacer crecer la población de bacterias, es la comida de pescado, la que al descomponerse libera amoniaco, alimento selectivo de estos microorganismos.

Sin embargo, surge otro factor a tomar en cuenta, como es el tamaño del estanque. Por esto, en un acuario reducido, no es suficiente con que existan bacterias benéficas que mejoren el ecosistema; ya que se necesita suficiente cantidad de agua para diluir el propio excremento de estos microorganismos. Este excremento podría afectar en forma negativa la pureza del agua y llegar incluso a causar la muerte de los peces.

 

 

Un acuario saludable

Los especialistas de Science Insider exponen que incluso el mejor acuario (En este enlace encuentras varios productos para analizar) requiere reemplazar el 30% del agua cada dos semanas, una rutina que debemos incorporar al mantenimiento del ambiente de nuestros peces. Además de los excrementos, los peces también liberan en el agua hormonas y feromonas, que si no se controlan, pueden estancar su crecimiento. Por esta razón, muchas veces observamos que los peces en ambientes naturales pueden alcanzar grandes tamaños, mientras que en un acuario por lo general no crecen mucho.

Para la limpieza de nuestro acuario, debemos tener presente dos cosas: el agua a incorporar y lavado del filtro. Los expertos recomiendan utilizar agua fría, de ningún modo caliente, ya que contiene iones tóxicos, ni agua directamente del grifo por el contenido de cloro. Por esto, el agua de cambio debemos acondicionarla e introducirla a la misma temperatura del acuario para evitar alterar a los peces.

En cuanto a la limpieza del filtro, es importante lavar con agua del mismo acuario, ya que si lo hacemos con agua del grifo, el cloro ataca a las bacterias, dejando el filtro desprovisto, pues buena parte de estas habitan dentro de él. Esto se debe, gracias a la circulación de agua, ya que les provee de los compuestos de nitrogenados de los que se alimentan.

Una vez que tenemos nuestra pecera desintoxicada, solo nos queda estar atentos a nuestros peces y al conjunto como tal, pues es mejor atacar preventivamente cualquier alteración que lo afecte o que provoque su muerte, como por ejemplo las enfermedades y las infecciones por hongos y la variación de los niveles de pH, compuestos fenólicos y nitratos.

Cuando detectamos algún problema, lo primero es evaluar si el agua está en perfectas condiciones con ayuda de los test de evaluación, ya que por lo general el origen del problema radica en esta y no hace falta medicar los peces, solo corregir ciertos detalles o hacer algún cambio parcial de agua. También es conveniente evaluar el tipo de alimentación o si hay modificaciones en el ambiente externo que les pueda causar estrés.