Última actualización: 24.08.19

 

Es común que las mascotas como perros y gatos sufran de ansiedad y nerviosismo durante algún traslado o viaje sin importar que sea por agua, mar o tierra. Si has adquirido un transportín para perro poder llevarlo contigo con más seguridad, aquí encontrarás algunas recomendaciones que te ayudarán en el proceso.

 

¿Por qué es necesario el transportín?

Los transportines son contenedores diseñados para transportar animales de diferentes tamaños. En el caso de los transportines para perros o gatos, estos también gozan de esta variedad en cuanto al diseño estructural, dado que puedes hallar modelos adecuados para diversas razas.

El uso de los transportines al momento de sacar de casa a tu mascota es muy recomendado, sobre todo si es para llevarla en algún medio de transporte, ya sea persona o comercial.

Estos contenedores suelen estar diseñados con los elementos necesarios para garantizar el bienestar de la mascota, ya sea ofreciendo una estructura resistente, rejillas de ventilación, pocillos de comida y agua e incluso colchonetas para que se recueste.

La principal función de los transportines es, simplemente, mantener a la mascota en un lugar cerrado y seguro para que pueda viajar tranquila durante el trayecto. Así, se evitarán inconvenientes de toda índole, como, por ejemplo, distracciones al conducir o restricciones de entrada a determinados medios de transporte.

Si te preguntas dónde podrías adquirir un buen modelo, debes saber que los mejores transportines para perros del 2019 están disponibles tanto en tiendas físicas como en tiendas en línea y, si evalúas cuidadosamente todos los detalles del modelo de tu interés, tendrás más probabilidades de aprovechar tu inversión.

 

Los problemas de no acostumbrar a la mascota

Uno de los problemas más comunes que suelen sufrir los usuarios que adquieren un transportín nuevo para su mascota es el rechazo de ésta hacia el contenedor.

La desinformación ha traído varios casos en los que, como última medida, el usuario simplemente desiste y almacena el transportín o, peor aún, obliga a la mascota a estar dentro sin que esté lo suficientemente cómoda. Esto puede ocasionar malestar, estrés excesivo y ansiedad en el animal, por lo que insistimos en no forzarla a estar dentro, a menos que sea absolutamente necesario.

 

 

¿Qué debo hacer para acostumbrar a mi mascota al transportín antes de usarlo?

Lo primero que debes considerar es que este proceso puede tomar un poco de tiempo, razón por la que, si tienes un viaje pendiente, quizá deberías comenzar con el acostumbramiento varias semanas antes para evitar cualquier tipo de inconvenientes al momento de partir.

Ahora te indicaremos los pasos recomendamos por veterinarios y otros expertos que debes seguir para poder acostumbrar a tu perro o gato al transportín y así lograr que sea una experiencia agradable para ambos.

 

1. Familiarización con el transportín

El primer paso y, probablemente, uno de los más importantes es permitir que tu mascota, ya sea un perro o un gato, se familiarice con el transportín antes de intentar utilizarlo. Dado que cada animal tiene un carácter diferente, es por ello que recomendamos comenzar con el proceso con tiempo de antelación, de manera que, si tu mascota es desconfiada, tenga tiempo de sobra para poder olfatear y analizar si el transportín es una amenaza para ella o no.

Lo más recomendable es sacar el nuevo transportin de su empaque, ensamblarlo si es necesario y limpiarlo para retirar cualquier suciedad u olores producto del almacenaje y la fabricación. Si lo deseas, también puedes colocar dentro alguno de sus juguetes para que el olor le resulte mucho más familiar y se sienta a gusto más rápido.

Cuando notes que tu mascota comienza a explorar los interiores del transportín, déjala que lo haga a su ritmo, es decir, si prefiere solamente asomar la cabeza y olfatear un poco para luego retirarse, está bien. Cada animal puede responder diferente y requerir de períodos de exploración más o menos extensos antes de entrar a un espacio desconocido para ellos.

No obstante, ya sea que tu mascota decida entrar completamente al transportín o no, jamás debes intentar cerrar la puerta hasta que se haya cumplido el proceso de aclimatación y familiarización para evitar que aumenten sus niveles de estrés lo que, probablemente, conlleve a un rechazo hacia el contenedor de manera permanente por parte de tu mascota.

 

 

2. Premios como método para ganar su confianza

Luego de que le hayas introducido a tu mascota el transportín, muchos veterinarios y expertos en conducta animal aconsejan premiarlo con sus golosinas favoritas cada vez que se acerque más y más al contenedor, así como también animarlo con palabras de felicitaciones y un tono de voz animado. Es decir, trata de que tu mascota perciba en ti la calma y tranquilidad frente a ese nuevo y extraño objeto para él o ella.

 

3. Dejar a la mascota por períodos cortos

Después que hayan pasado algunos días y notes que mascota ya prácticamente no le presta atención al transportín, se podría decir que se siente cómoda con su presencia y es en este momento en el que se recomienda llevarla hacia él y cerrar la puerta por períodos cortos de tiempo. Eso sí, siempre felicitando y premiando a la mascota cuando mantenga una actitud relajada y tranquila.

Si ves que tu amigo peludo se pone demasiado nervioso, deberás dejarlo salir para que pase más tiempo habituándose a la no amenaza del transportín.

 

4. Aplicar pruebas en viajes cortos

En caso de que el paso anterior haya sido exitoso, ya puedes comenzar a hacer pequeñas pruebas al dar paseos cortos en coche con tu mascota dentro de su transportín. De esta forma podrás constatar qué tan relajada permanece durante los trayectos y así poder escoger la fecha más adecuada para realizar tu viaje.

 

5. Comandos y órdenes por obedecer

Por último, no se debe olvidar que, sea cual sea el caso, tu mascota debe ser capaz de acatar órdenes estrictas de inmediato en caso de que pueda escapar del transportín. Esto es indicado como medida de seguridad, dado que no se puede prever dónde podría ocurrir un accidente que pueda poner en peligro su integridad o la de otros.